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sábado, 16 de octubre de 2010

EL NIÑO DE LA PARADA DEL BUS

Somos reflejos de nuestros actos
La imagen de otros es nuestro espejo
Un acto, la acción:
Un golpe, ejemplo de violencia.
Un abrazo, ejemplo de amor.
Ese niño de la parada del bus que copia nuestro comportamiento.
Una lección de lo que somos y lo que podemos aportar.
No hay imagen, sí no la proyectamos.
Hay bien, tanto como mal, sí así lo queremos.
Esfuerzo del ser humano, del llegar a ser eligiendo.
Ese niño del bus que dice "seré lo que tú quieras que sea"
Somos maestros en vida y aprendices de ésta
y al igual tenemos que ser cautos con lo que vemos.
Es el espacio de aprendizaje: la vida.
Esos pequeños clones de lo que hay a su alrededor,
los niños que como esponjas duplican el software,
como señales de radio les llega la información,
y como un disco duro lo almacenan para su propia acción.
El niño de la parada del bus que tanto enseñó
puestos a elegir, guardad el abrazo y nunca lo olvidéis.
Un encuentro casual que tiene este sentido: compartid.

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