Un día creas un sueño, una imagen de lo que sientes, de lo que quieres, de lo que puede pasar.
Al día siguiente se cae a pedazos, rompiéndose, creando un vacío irreparable.
¿Cómo se puede romper algo imaginario? Si no existe ¿Cómo se rompe…?
En algún lugar oculto en el cerebro se puede ver como miles de células estallan,
Como el entramado de miles de conexiones perece y causa dolor,
¿Dolor? Cuando nos apegamos a esos objetos y los retenemos como nuestros.
El mundo debe pertenecer a la naturaleza, no a nosotros,
en el mismo momento en que deseamos, empezamos a ser esclavos.
¿Se puede amar sin ser esclavo? Es un objetivo que nadie entiende.
Así se siente libre, pero creamos proyecciones de lo que va a suceder,
Es entonces cuando todo ese “organismo” creado en nuestro interior,
Se niega a desaparecer, a morir, por la ley de la supervivencia
aunque lo más adecuado sea lo contrario.
Ley de vida, otra mini-historia para la épica total.
Un ciclo que parece repetirse condensando milenios en una vida,
Cuanto Karma junto, provocado al elegir ciertos caminos.
Vuelta a las matemáticas, si 2+2=4, ¿Cuál es la sorpresa?
No la hay, no hay nada de que asombrarse ni de que arrepentirse.
Todos los puntos llegaban a la misma conclusión,
La realidad está plantada en el suelo, buscamos la formula,
Pero no existe, ni física cuántica, ni nada: hechos;
No hay poder en el mundo que pueda cambiar lo que ES.
No hay más, eso es todo.
En el fluir de la vida podemos quedarnos estancados,
parados mientras la línea de tiempo avanza,
El mundo continúa su cauce mientras nosotros lo dejamos escapar.
Entonces ¿por qué no seguimos con su flujo?
La vida continúa, siempre continúa, Debemos ir con ella, no contra ella.
Al final, después de perder algunas células, nuevas aparecen,
quedan las más adaptadas.
Quedas siempre tú continuando hacia adelante.
Sonríe, nuevas aventuras están por llegar.