De repente todo está claro,
cómo un destello de luz
las piezas se ven
apresurándose
a encontrar el lugar indicado.
No es magia, tan sólo es práctica.
En un mar de huecos todo encaja.
Navegando, el problema no está
en tapar los huecos.
La solución es no caer en ellos.
El rumbo no está en llegar a la isla,
sino en no perder el horizonte.
La marea y la tormenta te atacan,
como locura que a veces sube y baja,
pero hay que mantener la calma
pues es algo pasajero.
Los miedos y las dudas vienen;
demasiado mar en el horizonte,
y aunque flotas,
puede llegar a ahogar.
Tal como vienen se van,
pues sólo son ilusiones
que la mente crea
cuando no para de funcionar.
Lanzando mensajes en una botella,
sin certeza, ni destino,
sin destinatario quizá.
Sabiendo que si no lanza
nada llegará.
Enviándolas hay una probabilidad.
Veo las piezas, los huecos,
la barca y las botellas,
el mar, la isla y la respuesta.
Imaginaciones mías o espejismos,
el futuro incierto
se sabrá cuando sea presente.
El presente es cierto
pero lo sabemos cuando aparece
para pasar al pasado
y volver a la incertidumbre
(del futuro…)
El silencio, los agujeros,
la incertidumbre, la tormenta,
los mensajes, el mar y las piezas.
Cómo matemáticas se unen las cuentas
2+0+1-1·¬9= x
El universo cobra sentido,
Mientras el humano
Se empeña en añadirle…
Sentimiento.
Concluyendo en un holograma
del resultado imaginado..
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