Nunca terminamos de conocerlo todo. No sabemos cuando podemos encontrar un hecho que pueda sorprender. Las personas de verdad están debajo de la piel, entre pensamientos y actos, solemos ver la apariencia, pero queda un mundo por descubrir.
Hay que dar una oportunidad a conocerse tanto uno mismo, como a los demás, sin hacer juicios, ni valoraciones, impidiendo la expresión por miedo a ser juzgado y, teniendo en cuenta que lo mejor no siempre es lo más bueno; a veces, para aprender, algunos hechos nos hacen sufrir, pero tenemos que comprender que la realidad no funciona siempre de la forma que nosotros creemos, porque lo que creemos puede que no sea lo más acertado.
Nunca se sabe si nos conocemos realmente, pero a veces, las personas de nuestro alrededor, nos pueden dar pistas sobre nosotros mismos, es más, sobre la realidad. Estamos continuamente proyectando el mundo, interpretando los signos que observamos a nuestro alrededor, cambiando los flujos del pensamiento cuando aparecen nuevas ideas, que sustituyen a las antiguas, a veces sufrimos porque nos cuesta aceptarlas, e incluso a veces nos mentimos, para poder así negarlas, pero es así, cuando nos mentimos, cuando se nos cierra la puerta para comprender el mundo. Sufrir no es bello, pero a veces es necesario para seguir avanzando, tan necesario para sobrevivir, como para saber cuales son los pasos a tomar, ante nuevos problemas.
Aprender no es fácil para aquellas personas que sólo ven una cara de la vida aún siendo esta la felicidad, y aunque esa debería ser nuestra meta, no hay que negar por ello las demás emociones, cerrando caminos alternativos por los que poder aprender.
La vida es como una “caja de sorpresas” que nuca se acaba de abrir, hay que buscar en ésta, las cosas bellas, sin negar por ello las cosas feas, porque tanto unas como otras, forman parte de la vida, así como tantas otras cosas.
Tenemos que estar preparados ante cualquier posibilidad, no podemos encerrarnos en un sólo camino, por mucho que (ese camino) tenga muchas posibilidades, siempre quedan más caminos por descubrir por muy pequeños que sean.
Son los pequeños detalles los que componen el mundo y, en la vida, ciegos y sin entender, se nos escapan miles de ellos. Para cuando nos demos cuenta, el tiempo ya ha pasado.
Siempre es un buen momento, para saber como funciona esta vida tan complicada y a la vez tan simple.
La vida es una Caja de Sorpresas que nunca se acaba de abrir
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar