
Todo cobra sentido cuando ponemos intención,
las metas se hacen reales previa decisión.
Los pensamientos se tocan con las manos
y la carne se hace ilusión.
Vísperas de sueños, amanecer durmiendo,
despertar con los ojos abiertos, ver sin ver,
y volver a nacer con una nueva visión.
Escuchar los colores y tocar los sonidos,
siendo aire en vibración,
partículas en movimiento, en un acorde.
Tensar y destensar, afinando para llegar a la creencia.
En una espiral de energía de principio a fin,
se desata la pluma para viajar al papel,
se crea la imagen después de haber acabado,
cobra sentido después de terminar,
puntos sueltos no son nada, unidos: palabras.
Un simulacro sin tinta; no tiene sentido sin objetivo.
Seguimos mientras haya movimiento.
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